Los pisos de madera además de ser altamente funcionales y resistentes, se distinguen por su belleza inigualable, sin embargo, requieren de cuidados especiales para mantenerse en buenas condiciones durante más tiempo. El exceso de humedad y calor son dos agentes que pueden dañar la madera, de ello que se deba tener particular cuidado con las condiciones del ambiente donde se decidan instalar pisos de este material natural.

Por un lado, el exceso de humedad provoca que la madera se hinche y se deforme, mientras que el calor la seca y puede ocasionar que se agriete. Lo anterior puede complicar las tareas de mantenimiento de la madera y la elección de algunos aparatos para el control ambiental al interior del hogar, oficina o cualquier tipo de edificio en el que se cuente con un piso de madera, sobretodo cuando se trata de la elección de un sistema de calefacción. Si un calefactor se caracteriza por secar el aire y elevar la temperatura, la madera por tanto no contará con la humedad que requiere para mantener su flexibilidad y otras propiedades mecánicas, además su apariencia sufrirá transformaciones, entonces, ¿qué alternativa tenemos en las temporadas de frío para mantener el interior cálido sin dañar la madera?

Como es sabido, por su modo de funcionamiento los calefactores no sólo calientan el aire, sino que también lo secan. Con un bajo nivel de humedad en el ambiente el piso de madera no es el único afectado: la salud de las personas y animales que se encuentran al interior de un espacio donde funcionen calefactores y no se cuente con un equipo que aporte humedad al aire se vuelven vulnerables a desarrollar diferentes tipos de padecimientos que afectan a las vías respiratorias y a la piel, principalmente. Con esto en mente y considerando la cantidad de energía que gasta un calefactor eléctrico se inventaron los sistemas de calefacción por piso radiante, que por su modo de funcionamiento resultan una excelente opción para cuidar la salud, los pisos de madera y otros elementos de este material y porque su uso supone un bajo impacto ambiental.

El piso radiante, también conocido como calefacción hidrónica, funciona a partir del aporte de calor a un líquido que circula por un sistema de tuberías ubicado debajo del piso. El líquido cede su calor al piso y de ahí se irradia a la habitación en la que se instale este sistema. Debido a que el emisor térmico en un sistema de piso radiante es el mismo piso, el calor se irradia de manera uniforme por lo que no se presentan zonas con mayor temperatura o áreas frías en las habitaciones, como llega a ocurrir con otros sistemas. Además, puesto que se utiliza un líquido calentado no se reseca el aire, así que se puede mantener un nivel adecuado al interior del edificio incluso durante los meses más fríos.

El piso radiante es más comúnmente utilizado en pisos de concreto con otros revestimientos, aunque puede funcionar perfectamente con pisos de madera, pues al igual que los pisos de concreto, los de madera ofrecen una temperatura superficial homogénea. Una de las características de la madera que podría llevar a las personas a preguntarse si un piso radiante es adecuado para espacios con pisos de este material es su carácter higroscópico, es decir, su capacidad para intercambiar humedad con el medio ambiente para entrar en equilibrio. Esta característica de la madera es la que la lleva a sufrir deformaciones cuando se encuentra en ambientes en exceso húmedos, pero gracias a los sistemas de regulación y control de temperatura en un sistema de piso radiante no existen riesgos de que la madera se hinche o deforme.

Otra de las ventajas de un piso radiante es que pueden utilizar diferentes tipos de fuentes de energía, desde calderas, calentadores de gas y bombas de calor hasta biomasa y colectores solares para elevar la temperatura del líquido que circulará por el sistema de tuberías. El líquido utilizado por lo regular es agua que circula en un ciclo de recalentamiento, por lo que se reduce al máximo el desperdicio de recursos y si su instalación se complementa con la de un colector solar, el impacto medioambiental es mucho menor que si se utilizara un calefactor eléctrico o de combustión.

Si bien, a pesar de las propiedades higroscópicas de la madera resulta viable instalar un piso radiante, existen algunas recomendaciones que se pueden seguir para favorecer el comportamiento del material. El primero de ellos es utilizar maderas estables con una densidad mayor o igual a 650 kg/m3 y con una humedad de equilibrio entre el 8 y el 9%, asimismo es preferible que la madera esté encolada a la base, pues el adhesivo facilita la transmisión de calor. Los adhesivos que presentan mejor comportamiento son los de poliuretano, los epóxicos y los silanos, pues conservan su elasticidad y cohesión a pesar de las variaciones de temperatura.

Por otro lado, encontramos una desventaja de los pisos radiantes y es la necesidad de hacer modificaciones estructurales para su instalación, pues se colocan por debajo del piso. De ello que sea un sistema más adoptado en construcciones en obra o bien, que están sometiéndose a un proceso de remodelación. Finalmente, en este punto cabe mencionar que la instalación del piso radiante depende de la manera en que esté colocado el recubrimiento de madera o en el modo en que se planee colocar y en todo caso es necesario contratar a un especialista que se encargue del proceso.